
Confieso ante Dios Todopoderoso y ante ustedes hermanos que he pecado mucho de falta de pensamiento, falta de palabra, vagancia y omisión de escribir en el blog, por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa…
Para darle el update a todos ustedes que me han preguntado sobre la suerte de mi novela, Niñas de Azul… hasta ahora he estado trabajando en las revisiones –un proceso arduo, destructivo y doloroso que siempre me lleva a callejones sin salida y al whisky con Nesquik–, y confieso que me he distraido con otros proyectos que están en camino. Así es. He sido una escritora infiel.
Me he pasado rodando por el mundo y viajando… estuve en Puerto Rico (donde me tomé la foto de arriba) y en Inglaterra (donde tomé la foto de abajo).
Además, no puedo dejar de lado la excusa más barata de mi repertoire… que mi trabajo me ha mantenido sumamente atareada. Sí, señores. Soy una obrera víctima de las circunstancias socioeconómicas. Les admito que mi relación con mi actual puesto en Ocean Drive Español se ha convertido en una relación obsesiva, enfermiza e irremediablemente codependiente. Como a mí me gusta…
En cuanto al tema espinoso de la publicación de Niñas…, actualmente estoy explorando mis opciones. Gracias a Dios, la nueva era digital nos ofrece un universo nuevo de alternativas para ejercer más control sobre nuestra obra a la vez que elimina la pesadilla (y la gigantesca rebanada financiera) de las doñas casas editoriales. Sin embargo, por otro lado, estas nuevas alternativas requieren un disciplinado y ambicioso plan; tanto de promoción como de distribución.
Orden, disciplina, plan… ¿con qué se come eso? En fin, los mantengo al tanto.
Esperen ver más parrafitos por aquí.


