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Sobre la novela

Wednesday, August 16th, 2006

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¿Qué pasa cuando se sube al cielo estando vivo?
Entre la espada y la pared me obligo a definirla: Niñas de azul es el realismo mágico, según Tim Burton. Concebido como un sueño en blanco y negro, aniñado y trágico, en donde el único color que resalta es el tibio Mar Caribe asomado en las ventanas de un castillo de piedra.

Mayagüez
Niñas de azul traza la ruta sublime por los callejones misteriosos de la ciudad lluviosa donde crecí. Desde sus melancólicos atardeceres, a los aguaceros de mediodía que caen y se rajan sobre sus casas viejas, llenas de secretos, hasta los bostezos de los fantasmas que se niegan a desaparecer, la ciudad tiene una música diferente, una sensibilidad fúnebre, un paisaje callado y hermoso.

Adrián Devoss
Para nuestro triste anti-héroe, la isla miserable se convierte en un extraño paraíso por el insularismo, el aislamiento, el atraso, la lejanía del resto del mundo, el tedio caribeño, pero, por sobre todas las cosas, la existencia de estas criaturas cuasi angélicas, cuasi diabólicas. ¿Anti-héroe? Héroe es aquel que busca redimirse, o condenarse, a través de su hazaña. La historia de Adrián Devoss, muerto en vida, es una caída constante del paraíso hacia el abismo de la existencia.

Los buenos tiempos
Me pareció apropiado situar la historia dentro de un marco impreciso, durante la primera guerra mundial. La fecha no es exacta, a propósito de la ambiguedad que siempre quiso mantener el relato y lo fue siempre su hechizante seducción. El principio del siglo XX, enmarcado por un conflicto lejano y la violenta sacudida de, por primera vez, chocar de frente con una existencia plenamente global, me pareció muy pertinente a nuestro propio momento. Las congruencias entre el amanecer y el crepúsculo de esa turbulenta centuria no cesan de robarme el aliento. Ambos momentos históricos me parecen deliciosamente absurdos al ver a la humanidad desprovista para enfrentar estas nuevas y escalofriantes realidades.Y es desde ahí que Adrián Devoss me susurra su angustia. El logró escapar de todas las responsabilidades que le exige la madre, el apellido, la patria, la raza, y la misma hombría, por lo que ve su paraíso en estas ínsulas extrañas, lentamente esfumarse en la niebla.

El amor
Niñas de azul explora la tiniebla absoluta del amor, un mal crónico que destruye, tergiversa, proyecta, transforma y es capaz hasta de intercambiar los recuerdos. El “perder la cabeza” por alguien cobra una nueva dimensión que implica renunciar hasta la propia identidad, lo que te hace persona, ¿y qué es eso sino los recuerdos, el orden, la cronología de los acontecimientos, los nombres, el color de las cosas, el clima de los lugares, los espacios de la niñez…? La tiniebla nos transforma en fantasmas y siempre es más valioso inventar que recordar. Es un espectro esencial en la vida de todos.

Agradecimientos
No hubiera sido posible escribir la primera página sin los cuervos de Edgar Allan Poe, difícil, sin la devoción contemplativa de los pintores Pre-Rafaelistas, imposible, sin mi iPod y su lista, la contribución de Enya, cuyas evocadoras melodías siempre me devuelven la niñez, la ciudad y sus cementerios… traumática sin la descarga de Gorillaz, o la bella majestad de Marilyn Manson, los Rolling Stones, o el eclipse de Pink Floyd, o las parábolas de Kurt Cobain, y Draco, Fiona Apple o los esqueletos enamorados de Henri Selik. “Niñas de azul” ha sido, en una palabra, inevitable, por vivir en una tierra bella y embrujada que se dice y se contradice. Mi pequeña isla de Shalott, gracias por dejarme soñarte y no permitas que destruyan más tus bellas torres. En sus manos encomiendo este espíritu.

Caro
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